¡Mamá, me aburro en el cole!

Repeticiones, memorizaciones, deberes, exámenes todas las semanas… ¿Cómo no se van a aburrir los niños en el colegio? ¿Pero de verdad no hay otra manera de aprender? Hay muchos educadores y pedagogos que piensan que sí la hay.   

Tenemos un modelo educativo nacido con la Revolución Industrial, que ya no nos sirve porque nuestra sociedad ha cambiado. Hemos pasado de una sociedad industrial basada en la producción masiva de objetos, a una sociedad de servicios y de información en la que el motor son las ideas y la creatividad.

Además, las últimas investigaciones científicas nos han permitido conocer mejor nuestro cerebro, el órgano encargado del aprendizaje, y hemos descubierto algo que en Grecia, hace más de 2.000 años, ya sabían: que aprendemos mejor cuando nos emocionamos, cuando hacemos algo, que cuando memorizamos mediante repeticiones.

Por eso, hay que transformar la escuela de arriba a abajo. Necesitamos un sistema creativo que mediante un aprendizaje social y emocional fomente la educación personalizada y el desarrollo de cada individuo. Hay que potenciar una escuela que estimule la creatividad, la pasión, la energía, el talento… Porque vivimos en mundo de cambios continuos y vertiginosos, y nuestro futuro requerirá de personas creativas capaces de dar soluciones a problemas todavía desconocidos.

Como dice el pedagogo Salvador Rodríguez Ojaos, la escuela debe ser “un lugar privilegiado para aprender creativamente”, porque aprender no es memorizar y reproducir datos e ideas. Aprender tiene que ver con la capacidad de entender y asimilar contenidos, con saber aplicarlos para resolver problemas”. Éste debe ser el auténtico objetivo de la escuela, no la evaluación. A su juicio, “en muchas escuelas se evalúa a los alumnos para premiarlos o castigarlos, cuando en realidad la evaluación debería servir para detectar lo que funciona y lo que no funciona en el proceso de enseñanza/aprendizaje para que sea efectivo”.

Los niños son los primeros afectados por este desajuste y son muchos los profesores y pedagogos que, como Rodríguez Ojaos, ya se han dado cuenta y están pregonándolo a los cuatro vientos, buscando cómo innovar en sus clases para captar la atención de sus alumnos. No obstante, a veces la fuerza de la inercia y la presión de los resultados frenan los cambios.

Si no has visto aún la entrevista del educador británico Ken Robinson en el programa de RTVE “Redes”, te recomiendo que lo hagas. ¡A mí me abrió los ojos!:

http://www.youtube.com/watch?v=eEqF_1aXUw4

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